JOHNNY B. GOODE: ¿Trascendencia o apropiación cultural?

 

En el decenio de 1950, con un capacidad adquisitiva creciente por parte de los jóvenes, con la difusión de los medios de comunicación de masas y de la sociedad de consumo, con la escolarización masiva y el nacimiento del mercado adolescente, nace también la noción de cultura juvenil como categoría autónoma e interclasista; comienza a tener éxito el culto a la juventud, y esta se convierte en la edad de moda.

En 1954, en Memphis, la música blues de los afroamericanos comenzó a ser cantada por jóvenes blancos: había nacido —o más bien crecido— el rock and roll. Se trataba de un nuevo tipo de música, que sin pretenderlo, estaba orientada hacia un mercado juvenil, que pronto se convertiría en el símbolo de la primera cultura auténticamente internacional-popular.

La cultura es un proceso social. Un objeto puede transformarse a través de usos y apropiaciones sociales, y al relacionarlos unos con otros, surge la hibridación cultural.

Charles Edward Anderson “Chuck” Berry, compuso la canción Johnny B. Goode inspirada en su propia vida, y jamás imaginó el significado cultural de su creación.

Johnny B. Goode, es una composición que marcó un hito en la historia de la música contemporánea, que posterior a 1958 y durante sesenta años ha sido motivo de múltiples interpretaciones a manera de cover. Artistas que han sido seminales en la historia del rock como Elvis, Buddy Holly, The Beatles, The Rolling Stones, The Who, The Beach Boys, Jerry Lee Lewis, Buck Owens, Jimi Hendrix, B. B. King, Al Kooper, Santana, AC / DC, Judas Priest, etc., han hecho de Johnny B. Goode denotación absoluta y sintomática de toda una generación. Usando desde los sonidos primigenios del rock, pasando por el surf y hasta el metal, han consolidado la historia de una canción que construyó su propio metarrelato al ser narrado e interpretado libremente por otros excelsos artistas y grupos del siglo XX y del siglo XXI, que no vivieron y no necesariamente comprenden la marginalidad, el deterioro del tejido social, ni las diferencias étnicas y raciales de la cuales habla la canción.

El 31 de marzo de 1958, con el estreno de Johnny B. Goode, nació la historia del hombre que hizo del rock su propio rostro de escándalos, de éxitos, de récords, de premios y de anécdotas, que serían imitadas en todas y cada una de las generaciones por venir. Una canción omnipotente, consolidada en diferentes sonidos y ritmos que durante sesenta años ha intentado cerrar la brecha entre razas y culturas.

El viaje continúa, y por ahora, Johnny B. Goode flota en el espacio interestelar en el Álbum de oro del Voyager 1, lanzado en 1977, dejando atrás la puesta de sol que sigue representando el rostro de los marginados. La pregunta es si para el 2025 que el Voyager deje de sonar, la situación sociocultural haya cambiado, si Johnny B. Goode será uno de los hitos de esta trascendencia, o solo otro caso más de apropiación cultural.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copy link
Powered by Social Snap