Flight of Icarus: El presagio «Millennial» de Iron Maiden

El 11 de abril de 1983 Iron Maiden sacó un sencillo titulado “Flight of Icarus”. Fue el primer sencillo que soltaron en tierras americanas y por ello uno de los que más tiempo aire tuvo y también que más atención de los medios recibió. En varias ocasiones le preguntaron al vocalista y autor de la letra Bruce Dickinson de qué trataba la canción, si era un tributo a la antigua leyenda griega, o si había algo de fondo que lo había inspirado a hacerle eco al joven e impetuoso Ícaro. La respuesta de Dickinson fue corta y clara: quería hacer una alegoría al adolescente que se rebela en contra de la autoridad del adulto. Si ese es el caso, entonces por qué en la canción, a diferencia de la leyenda, Ícaro es traicionado por el padre. ¿Será que hay algo aún más profundo detrás de la lírica de Dickinson? Después de todo fue esa década la que nos dio luz a los Millennials.

Primero, hablemos de la leyenda griega de “Ícaro y Dédalo”. El rey Minos, quién había ofendido a Poseidón al no sacrificar a su toro favorito, recibió como castigo que su esposa Pasifae, se enamorara del toro. Fruto de este amor nació el Minotauro. Para esconder su desgracia, Minos contrató a Dédalo para que construyera un laberinto en la isla de Creta, en donde permanecería encerrado el Minotauro por el resto de sus días. Cuando Dédalo y su hijo Ícaro terminaron el laberinto, Minos ordenó se les encerrara junto al Minotauro para que nunca pudiera alguien conocer el camino a revelar su infortunio. Dédalo decide construir alas de plumas y cera para él y para su hijo. Antes de emprender vuelo le advierte a Ícaro no volar tan cerca del mar que las alas se mojen y le pesen, ni tan cerca del sol que la cera se derrita. Ícaro, al sentir la euforia del vuelo, se eleva lo suficiente como para que las alas se derritan, impactándose fatalmente contra la tensión del mar. 

Ahora hablemos de la versión de la leyenda del rock Iron Maiden. En “Flight of Icarus” hay dos diferencias principales a resaltar: 1) Dédalo hace las alas únicamente para su hijo Ícaro y, 2) Dédalo traiciona a su hijo al decirle que vuele tan alto como pueda, como un águila, para tocar el sol. Aunque ciertamente la salida fácil es pensar en que es una mera comparación de un adolescente que se revela ante el adulto y termina muriendo, creo que la malicia con la que Dédalo, en la versión de Dickinson, le sugiere al hijo que toque el sol, es un indicador claro de que hay algo que el autor nos quiere decir con este relato, quizá que los años de la humanidad han maleado a nuestros padres. Para ello, me gustaría hablar de una mejor alegoría, el caso de la Generación Y, A.K.A los Millennials.

Dédalo es el Baby Boomer, trabajando para tapar las desgracias de un rey (el capitalismo) que además lo encierra en el mismo laberinto de deudas que él construyó, llevándose entre las patas al hijo. Ícaro es el Millennial, víctima de las decisiones del padre que prefiere tapar las desgracias de su rey que aceptar su error. Dédalo, a sabiendas de que el agua y la tierra le pertenecen a su jefe, no le queda más que construirle a su hijo unas alas con sueños y expectativas (los medios y la televisión) para después decirle que suba a tocar el sol (en la versión de Maiden) mientras él se queda viéndolo fallar desde la seguridad del laberinto; o le dice que no arriesgue (en la versión original), que vuele lento pero seguro, no muy bajo ni muy alto, hacia la siguiente prisión, después de todo “Millennial” es un gran eufemismo para decir “clasemediero”.  

Hay otra acepción. Tal vez esos ojos de locura que menciona Dickinson son los de un padre que está cansado de vivir en el laberinto que se construyó, y que, aunque conoce perfectamente el riesgo al que expone al hijo, cree que es mejor darle esas alas, aventarlo a que intente tocar el sol, que conformarse con el destino que Dédalo cavó. Y Dédalo decide quedarse porque sabe que hay una buena posibilidad de que Ícaro caiga ileso, y de vuelta al laberinto tenga a su padre ahí listo para confeccionarle unas nuevas alas. Al ver que sus alas se están derritiendo, Ícaro solo puede pensar en que su padre lo traicionó.

De cualquier forma, prefiero pensar que Iron Maiden no solo hizo un tweak aleatorio a una leyenda sonada, prefiero pensar que Dickinson auguró un inevitable porvenir para la generación que apenas nacía.

Me gustaría cerrar con un pensamiento. ¿Qué pasó con el Minotauro? Yo creo que el Minotauro es otro tipo de Millennial: el hijo rezagado. Todos aquellos que no tuvieron la fortuna de crecer con padres que les dieran un ejemplo, que nunca los veían porque ambos estaban trabajando para seguir construyendo laberintos y prisiones. Pues yo creo que ahora los Ninitauros, hijos del rock, están escapando sus laberintos, están despertando, y se están preparando para derrocar al culpable de todo esto, su verdadero padre, el toro. Ciertamente, Wall Street, a todos se cogió.

 

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